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¿QUIÉN FUE PIET MONDRIAN?

BREVE APUNTE SOBRE PIET MONDRIAN

(Amersfoort, Holanda, 7 de marzo de 1872 – Nueva York, 1 de febrero de 1944)

 

Piet Mondrian (Pieter Cornelis Mondriaan), conocido a  nivel mundial por su faceta artística, fue hijo de un profesor de dibujo y también se dedicó a la enseñanza. Como maestro ocupó la plaza de jefe de maestros de primaria en la escuela de Winterswijk. Había estudiado Bellas Artes en Amsterdam y con esta titulación se pudo habilitar como profesor. En 1911 conoce a los cubistas en París y capta toda la importancia de ese cambio radical de la construcción y de la función de la obra de arte. Pronto comenzó su carrera como artista y Pieter Cornelis cambió la ortografía de Mondriaan a Mondrian para firmar sus obras. De vuelta a Holanda en 1914, se vincula al movimiento neoplástico y funda con Van Doesburg la revista «De Stijl».

Perfiló con rigor su poética de los valores primarios o estructurales de la visión: la línea, el plano, el color. Fue quizá el artista que más contribuyó al nuevo planteamiento del arte y de la arquitectura, centrado en la abstracción concreta, logrando llevar a su culminación el proceso de abstracción.

 

«Hasta ahora —escribía en «Le Néo-plasticisme: principe general de l’équivalence plastique»—, ningún arte ha podido considerarse puramente plástico, porque predominaba el consciente individual… Al dominar en nosotros y fuera de nosotros, lo individual describe. También lo universal está en nosotros, pero sólo si no está tan consciente en nuestra conciencia (individual) como para llegar a ser pura apariencia… El desequilibrio entre lo individual y lo universal crea la tragedia y se manifiesta en plástica trágica. En todo lo que es, ya sea forma o corporeidad, predomina lo natural: esto crea lo trágico. Lo trágico de la vida conduce a la creación artística: el arte, en cuanto abstracto y opuesto a lo concreto natural, puede preceder a la desaparición gradual de lo trágico. Cuanto más crece lo trágico, más puro se hace el arte… La nueva plástica, la expresión de la realidad vital del abstracto, no se ha liberado completamente de lo trágico, pero ya no está dominada por éste…»

 

La finalidad de todo su trabajo es, por tanto, liberar al mundo de lo trágico. Toda su investigación, planteada como una progresiva conquista de la abstracción pura, desde sus inicios post-impresionistas, pasando por su personal y «abstracta» interpretación del cubismo, hasta la definición de su extraordinario «grafismo» pictórico, está basada en un riguroso misticismo teosófico que le llevará a concebir el arte en términos de sacralidad abstracta.

 

«El medio plástico debe ser el plano o el prisma rectangular en color primario (rojo, amarillo, azul) o el no-color (blanco, negro, gris)… La equivalencia de los medios plásticos es necesaria. Aunque sean diferentes en dimensión y en color, tendrán, sin embargo, el mismo valor. El equilibrio indica, en general, una superficie grande de no color o de espacio vacío y una superficie más bien pequeña de color o de materia.»

 

Todo su trabajo, en sus infinitas y extraordinarias variaciones, está basado en esta regla, que, por otro lado, Mondrian supera cada vez con su poética, mística y fuerza de transposición estética.

 

Entre sus textos teóricos cabe citar el diálogo «Natuurlijke en abstráete realitat» (Realidad natural y realidad abstracta), que publicó en «De Stijl» a lo largo de once números. De 1920 es su texto «Le Néo-plasticisme»; el término es la traducción francesa de la expresión holandesa «Nieuwe beelding», y fue publicado en las ediciones de la Bauhaus de 1925.

 

En 1938 llega a Londres. Pero tras los bombardeos se traslada a Nueva York, donde, enamorado del dinamismo de la ciudad y de la música de jazz, realiza algunos de sus trabajos más extraordinarios, como Broadway boogie-woogie que hace vibrar a base de un cromatismo vivo y cortado en ritmos dinámicos como «acelerados» por el fraccionamiento en unidades rítmicas menores, sincopadas.

 

Toda la pintura de Mondrian es una operación sobre nociones comunes; es decir, sobre los elementos de la línea, del plano, de los colores fundamentales. Todos sus cuadros entre 1920 y 1940 se parecen entre sí: una «parrilla» de coordenadas que forman cuadros de distintas dimensiones y contienen colores elementales con el predominio frecuente del blanco (luz) y la casi constante presencia del negro (no luz). Cada uno de ellos depende de una sensación perceptiva ( por tanto, sensorial y emotiva) distintas: pero, en términos de valores, el resultado es siempre el mismo. Cualquier experiencia de la realidad, por distinta que sea, debe al final revelar la estructura constante de la conciencia.

 

Mondrian demuestra: 1) Que no cambia la percepción de un color, y la valoración del color percibido cambia de acuerdo con la amplitud del área que cubre o su forma (un rectángulo más o menos pronunciado, colocado hacia arriba o a lo ancho). 2) Dos zonas con extensiones distintas (un recuadro grande y uno pequeño) tienen el mismo valor cuando esa distinta extensión está compensada por las diversas profundidades de tono; análogamente, dos tonos distintos tienen el mismo valor cuando su diferencia está compensada por la mayor o menor extensión de los recuadros.

 

En cuanto a su planteamiento moral, Mondrian deseaba, a través de su expresión artística, «eliminar lo trágico de la vida»; y para él, lo trágico es todo cuanto procede del subconsciente, de los complejos de culpa o poder, de superioridad o de inferioridad.

 

Por ello puede decirse que, a pesar de la intencionada frialdad de su pintura (o precisamente debido a ella), Mondrian fue, después de Cézanne, la conciencia más alta, más lúcida y más civil de la historia del arte moderno. Buscó hasta su muerte lograr una empresa ética: el arte como guía para la humanidad a través de la pureza y la claridad.

 

Piet Mondrian abandonó este mundo a la edad de 72 años el día 1 de febrero de 1944 víctima de una neumonía. Dejó inconclusa su obra Victory boogie-woogie. Está enterrado en el cementerio de Cypress Hills en Brooklyn. A su funeral asistieron pintores tan conocidos como Marcel Duchamp o Marc Chagall.

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